“El descansillo de la casa azúl”

“El descansillo de la casa azul”.

Solo era un descansillo azul, donde…

Reposaba, mi cuerpo y mi mente.

El aire sabía a pintura, mientras que los pensamientos del otoño, se me deshacían en miniaturas.

La brisa se llevaba, lentamente, los pétalos de las flores; depositándolos detrás del manzano que lloraba, por su lado sombrío.

Las margaritas desnudas ya estaban. Las rosas, su ropaje perdieron. El geranio dejó de dar flores.

Mientras meditaba al desnudo, las perdidas brisas, me acariciaban la nuca. Me avisaban de la recepción otoñal. La olor era a, caramelo de cielo.

Los colores eran ocres, naranja, pastel, tierra, chocolate, oro…

Un grito y una zapatilla voladora, me sacaron de ese estado.

“Lo bueno, si es breve; es  dos veces bueno”.

-¡Ya voy madre!

¡Que poco dura la alegría en casa  pobre!

Podre de “cosas”: Rica de sueños.

Puntuación: 1 de 5.

“Y la luna quiso pintar sus ojos con sombra de ojos azul; pasándose con el tono, coloreó todos los océanos, mares y lagos de azulete. De color azúl, también está, muy requeteguapa y más sin duda cuando me agarras por la cintura y pegas tu mejilla en mi mejilla.”

María P. Cabral

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