La cebolla

«La cebolla»

El paso del tiempo nos convierte en cebollas disecadas con un montón de capas superpuestas que, por los caminos de la vida, las vamos recogiendo y que nos van envolviendo, calurosamente, lo que consigue con esto, (la cebolla) es protegerse de las inclemencias exteriores y sobrevivir un poco más en el tiempo. Ahí se encuentra, para deleite de su sabor,  no así con su perfume tan perdurable o hacedora de lágrimas.

La esencia, no insignificante de una cebolla reside en la extracción de sus virtudes, que, son nada más y nada menos, los poderes curativos que encierra tanto en frío como en caliente.

Salvo algunas variedades, por lo general, suelen cubrirse de capas que se defienden y cuyo comportamiento es similar al nuestro.

-¡Imagínate que eres una…!

Nuestra piel se va transformando en cientos de pieles resecas por el tiempo y que se   desmenuzan en cuanto se les toca. Y,  miguitas y más migas echan a volar. Son como grietas invisibles que en cuanto una ligera brisa llega, se las lleva mientras emiten crujidos como de, experiencias muertas. Son espectros divagantes, aunque…, resulta hasta terapéutico y dulce el crepitar de esas capas que se escapan y no puedes atrapar.

Y la vida de una cebolla continúa al igual que la de cualquier mortal.

Aquí viene la historia real- mente,  y, mortal.

Y del cajón, alguien saca un cuchillo cebollero que te abre en canal, te pica en mirepoix y te remata en aceite hirviendo hasta que te deshaces,  lentamente. No se da cuenta de que está haciéndote sufrir más,  y más, a fuego lento…

Ya no sigo porque esto resulta algo melodramático o una tragicomedia. ¿No sé qué pensar…?

También lo dejo porque soy de historias cortitas, ¿qué queréis que os diga?

¡Soy como una cebolla vengativa y brava! Y pienso que… ¡Bale que existe un Dios! Y,  quien hizo de mí, tal pochado, ¡lloró como un cabrón!

¡Perdón, perdón! ¡Quise decir lambón!

El que cortaba la cebolla gustaba de cocinar, comer bien y de todo. No seguía tendencias. Le daban un tanto igual las cebollas confitadas,  como conservadas en vinagre o a la sal.

Eso sí: la cebolla estaba presente en cualquiera de sus platos. Es tanta su obsesión con las cebollas que enzarzado está en conseguir patentar unos caramelos para las gentes…, tan saladas.

(Para saber más de la cebolla, como vegetal, les aconsejo que busquen en otros lugares información más acorde y fidedigna).

Pero, no todas las cebollas se protegen bien o fueron, quizás,  machacadas con equina. Como prueba de ello, os dejo la imagen de una que se suele dejar ver.

(Foto personal de portada).

Novoartess: P&c

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