Pareceres incómodos

Música: Audiorezout-Voxium

“Santos y difuntos”

Culturas
de unos que pasaron a otros y las convirtieron en un mero producto, en carne de
mercado. Con un marketing espléndido, como siempre. El ser humano por lo que se
ve, es un ser imitador, y al mismo tiempo somos un solo grupo dividido en miles
de subgrupos que, en principio, convierten la realidad en una sola y única,
comportándose como las células cancerígenas que hacen lo indecible por sobrevivir
y
terminan matando.

Diría que a muchos ni les va ni les viene lo de aquí, lo de allá, la
noticia de hoy , la de mañana que está lista y preparada.

Esos muchos a los que me refiero, forman parte de esa metástasis. Hay
otros, que, sin embargo, no son seguidores de tendencias ni necesitan de tanto
para montarse una fiesta o estar en buena compañía, disfrutar de la
tranquilidad, incluso de ruido, de la armonía de la música…, otros
divertimentos sin dejar de ser respetuosos con el medioambiente, diferentes…

La masa está en plena efervescencia de placeres…, el marketing, está
en manos de mercenarios.

Esta tradición de honrar a Santos y Difuntos se ha convertido en puro
mercantilismo. Hay quienes se han agenciado una tradición ya inventada y, cuyo
origen
es Celta.

El artista principal comprando su producto a los teloneros como si
fuese algo novedoso, un descubrimiento ejemplar, una nueva galaxia habitable.

¡ Y, así pasamos nuestros ratitos!

Vivimos o mal vivimos y nos deleitamos con los excesos, gracias a ellos
y a cuenta de nuestro intelecto.

Nos inventamos las risas, pellizcamos de aquí de allá, probamos nuevas
historias, nuevos trajes, nuevos trucos: hacemos muchos y buenos tratos.

Somos carne de otro cañón.

Halloween…, la noche del terror.

El verdadero terror es el que se está viviendo en cada una de las
guerras vivas hoy.

¡Y nosotros ataviados con estos trajes soltando
carcajadas! Comemos caramelos, dulces de todo tipo, destrozamos a unas pobres
calabazas, pedimos trucos y vendemos tratos con trajes fantásticos que logran
ser horrendos e incluso rayan
lo ridículo.

Realmente damos miedo y somos terroríficos…, ¡ sí!

Pero…, ¿ qué ocurriría si nos viésemos en medio de una guerra u otros
tipos de barbaries
?

Yo creo que dado el caso y, solo entonces, sería cuando viviésemos un
verdadero Halloween.

Lo de ahora solo es consumismo, egocentrismo, cuerpos comportándose del
mismo modo, imitadores de zombis desbocados. Somos patriotas, levantamos el
País.

Querida…, ¡ deja lo incómodo atrás! ¡Ya está bien, por favor!

Para seguir haciendo “ amigos», diré:

Demos gracias, “Señores”, por hacernos entrar en razón, por no nadar
contra corriente, por devolvernos al sistema global…, al redil.

¿A quién le interesa la trazabilidad de todas las chuminadas
variopintas que se venden por estas fiestas y otras? ¿Cómo se llega hasta ahí,
o la energía que se ha malgastado?

Por otro lado, nos encontramos con recomendaciones intrépidas y
variopintas como el empeño en adoctrinar a la chusma para que apaguemos una
luz, que nos pasemos una esponja húmeda con jabón para ahorrar agua, que
pongamos zapatillas de borreguito o una mantita de lana para el frío invierno,
que nos compremos unas sábanas térmicas y nos hagamos con un buen pijama de
franela de mentira… ¡Hay que ahorrar energía, queridísimos!

Para dar por finalizado este, terrorífico sarcasmo y, con una nefasta
puntuación, «yo respiro cuando puedo», escrito a destiempo (por si
acaso), termino deseando que cada uno de ustedes, vosotros, y de mí misma,
encontremos cuanto antes nuestra mejor versión. De seguro que la calidad no
será muy optima, pero, sí se podrá conseguir una réplica bastante lograda de
dios sabe qué, y, tal vez, consideremos,- pensando en una mera hipótesis- , que
nos falta algún tornillo o estamos pasaditos de tuerca
.

Para cuando encontremos esa versión perdida, supongo que, si queda algo
de dignidad por ahí , reconoceremos que somos realmente ¡hipócritas! Luego
entonces, nos podremos colgar un notable sobresaliente.

Esto de Halloween, viernes negro…, ¡que ya está aquí! , días de oro
macizo, rebajas, éste día dé, éste día da…

Y como pececitos chicos, inexorablemente, caeremos en la red de
arrastre.

¿¿¿Y me pregunto…???

¿Qué cierto hay en que el consumidor demanda? ¿Qué cierto hay en que el
consumidor, nosotros, no somos el producto potencial?

Triste, alegre, oscuro, realidad, mentira…, otra más de mis tontunas.

Terrorífico como Halloween, pero ¡que nos quiten lo bailado! ¡Qué
felices somos! ¡Qué bien nos lo pasamos!

 

Novoartess: P&c

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