Bla, bla, bla …

Así como las mentiras tienen las patas cortas, las verdades ponen a cada cual en su sitio y no dejan regresar a un pasado que, sin duda, fue bello, existió, terminó. No quiero más mentiras; no, medias verdades, nó, a un “no retorno”. Cuidate de lo que haces y, cuidate de, a quién se lo haces ya que el próximo eres, tú.

Con la comida no se juega.

¡Qué bien cocina el cocinero en casa de buen sombrero! Unos comen oro, otros comen hambre, otros comen calor y otros mucho frío. ¿Tú que comes, mi vida? ¿Pelotas y gallineros en soufflé?

Cuanta palabra pérdida.

Dedicado a todos aquellos oradores, impecables, que no dicen ni hacen más allá de, prácticamente, muy poco o, nada. El montaje está relacionado con una pequeña escapada desde Santa Tecla, a Santiago, pasando por OYA . Podéis verlo en otra entrada. Enseguida lo reconoceréis. Ánimo! Quiero descansar de las mascarillas; por lo menos, al aire …