En el mar nos vemos …mi niño.

“¿Dónde vas, mi niño?”

¿Dónde vas, mi niño?

Me voy a la fábrica de chocolate, mamá.

Pero, las fábricas son feas y ruidosas.

Pues todos mis amigos, van hacia allí.

Pues si vas a ir, hazlo por la noche.

De noche no se ve, madre.

Pues si te vas  a ir de día, mi niño; mal te veo.

Madre, estoy cansado de ver siempre lo mismo.

Me estoy enterando que quizás, no veas bien, mi niño.

Veo mejor que tú mamá. Ya lo sabes.

Hijo; yo no veo peor que tú, veo diferente.

No te entiendo madre. Ya está decidido.

Llévate una chaqueta buena; de lana.

Una buena canasta; de hielo de la montaña.

Llévate una gran caja vacía.

Llévate unos zuecos;  de madera o gordo esparto.

Llévate, la merienda. No te olvides de la merienda.

Madre, ¡que pesada eres! Siempre dices lo mismo.

Yo ya soy mayor, además voy con un millón de amigos.

Pues si se supone que, lo sabes todo… ¿Qué más te puedo recomendar?

Permíteme que te abrace y llore, cuando partas.

Madre, no es para tanto; solo me voy de excursión.

No es porque te vayas de excursión, hijo.

Es que te vas a una,  Fábrica de Chocolate…

Si eso te hace feliz…ve.

No veo madre, ¿Por qué, tanta preocupación?

Ya dije que soy mayor y, se lo que es ser mayor.

Mi única pena madre; es no ser puro.

Ya te conté mi historia, hijo. Si estoy, es por olvido.

Ya madre; yo deseo, explorar, vivir o, morir.

 ¿Quieres que te cuente otra historia, hijo?

Ya se hace tarde, madre. Ahora, no.

Pero, no llores aún madre. Salgo mañana.

Mañana me lloras todo lo que necesites.

Hijo mío, ¿tú sabes lo que hacen en esas fábricas de chocolate?

Sí, claro; hacen muchos dulces de chocolate.

Y, ¿tú sabes quién eres y, lo que eres?

Madre, yo soy una onza de chocolate; una buena onza de chocolate.

Pues bien; Solo te quería recordar esa historia: Mi última historia.

Cuando me la contaste, tampoco sentí miedo.

Ya lo cero, mi niño. Eres valiente. Eres mayor

Seguro que entendiste de verdad.

 

Buenos días hijo, ¿has desayunado bien?

Si madre. Ya está todo listo para la partida.

Deja de abrazarme tanto y de llorar, que se me está manchando la ropa.

Adiós hijo.

 

 

Mi único consuelo es que eres de alta calidad. Podrán saborearte, los aristócratas. Se deleitaran sus floreros o, floreras con tu sabor. Harás feliz a muchos tontos. Tontos sin noción de  sentidos. Tontos, carentes de raíces propias. Me alegra pensar que se gastarán una fortuna en implantes. Más me alegraría que se quedasen  todos mellados. Me alegraría que reventasen de una  subida de azúcar en sangre. Adiós hijo querido, hasta nunca. Mejor que no escucharas mis deseos. Si estuvieses aquí de nuevo…más  que te contaría.

Mejor retirar todo lo dicho. Ni siquiera el pensarlo.

“Quien desea el mal al  a su vecino; le viene el suyo de camino”

¡Qué coño!… soy una onza  gorda, de chocolate. Del bueno y, olvidada.

Echando cuentas; acabamos igual. Yo acabaré en la basura, por lo dura que estoy y, tú, mi niño, serás el resultado de una cagada. Nos vemos en el mar. Todo llega a él.