¿Te apuntas?

“Nube de otoño”.

“Nube de otoño”.

En esa nube de otoño, entre una neblina espesa.

En esa cortina de mar, sobre la inmensa maleza.

Está la distancia que marca la puerta.

Están el honor y franqueza; como un regalo impaciente.

Aguardando a entregarse y, a ser sorpresa.

El que rompe sentidos medidos, con muy pocas reservas.

Su vida le va pasando con dichas. Dichas de amor y entrega.

Se entregó a ella y,  lo guardó como nadie.

Como si fuese su más preciada prenda.

Como si fuese el único que recibiera; lo guardó sin abrir.

Y allí se quedó: Lleno de preguntas y respuestas.

Más tarde, se convertiría en el dilema de noches.

Sería una gran alegría, conservada en sal muera.

Se cruzaban miradas idas y, apatías en plena guerra.

El, le daría calor y recuerdos a su banal cuerpo;

Y  ella, lo volvería a dejar donde venía y, estaba.

Sobre esa nube de otoño y, con una caricia sincera.

“Sol en mis mañanas”.

images (10)

“Sol en mis mañanas”.

Dime que guardas, espíritu transparente;

De cegadora luz cargado.

¿Cómo vistes a la rosa, de sangriento terciopelo mojado?

¿Por qué, a mí, me has desnudado?

¿Dónde has dejado el color, que aquel día, te has llevado’?

¿Qué juego, es el tuyo, en el que todos salen burlados?

¿Qué buscas en lo negro, para ponerte morado de infamias, mentiras y, cuentos gastados?

Busco tus manos en la nada.

Busco un abrigo, en tú mirar.

Busco todo y, nada encuentro.

Nunca tengo bastante y, quiero más…y más.

Ansiedad en mis noches sin sueño.

Una vida vacía y, oculta; en mi rincón apartado.

Compañía; acompañada de divinos recuerdos.

Todos, cargados de amor y, guardados con celo.

Señora sabia, que me guardas, tal vez un segundo eterno; llévame en tus alas.

Sácame de aquí.

Matar quisiera al viento, perverso.

Limpia mi espíritu sucio, de tanta caída en vano.

Secame el llanto que brota.

Que los ojos no lloren jamás.

Sígueme dando vida a este espejo.

Ese que sujeta en una esquina: Una máscara… en realidad.

Cualquiera lo diría… !

Cualquiera lo diría”.

Pensar en algo que deseas hacer y, que te cuestionen siquiera, el que puedas llegar a pensarlo. Como si estuvieses supeditado a los pensamientos de los demás.

Un murmullo que deja entrever la necesidad de quienes son; tan poco transparentes. Tal que aguas turbias de un lodazal.

Como si de ellos brotase la supremacía del saber, del apostar, del derrotar, de cansarte. Sobre una línea negra vas caminando y, controlando el seguir en equilibrio; a unos dos mil metros de caída libre y, sin red.

Te obligan a jugar cruzando un paso a nivel sin barreras: Con un tren  de alta velocidad, delante de tus narices. Te sumergen entre la muchedumbre, cuando sientes agorafobia, te mandan bailar, cuando tienes los pies llenos de llagas. Te obligan a comer, cuando estás lleno de ver como tantos pasan hambre y, ya tú, no quieres comer puesto  que la comida, hasta te sobra y te agoniza.

Te ves en un espejo distorsionado donde no eres tú, si no…Alguien,

Te hacen sentir incapaz, inepto, inusual y, tienes que coexistir junto con esta fachada de individuos a toda costa, ya que, se ha montado todo un complejo mundo para ti y la generosa usura. Un sencillo mundo lleno de usureros y, acompañados de otros que, se jactan cuando consiguen apropiarse de tu dignidad: Solo se ven satisfechos ya, al verte  convertido en nada.