Planeta Tierra: Muy azul y verde.

Comprar reciclado es posible…Cambia tu chip.

Solo tienes que cambiar de chip.

Te muestro un pase de fotos de una cartera de piel auténtica. Con un grosor de piel reciclada, de unos tres milímetros de grosor, como mínimo. Con una calidad excepcional y un diseño único. También te muestro fotos de un tocado y, de una carterita muy coqueta para niña.

 

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No se hacen piezas repetidas. Por lo general Novoartess, confecciona, pinta, restaura, recicla, innova, crea y, además te muestra un mundo lleno de ideas. Te ofrece la posibilidad de que compres de manera que cuando lo hagas, estés teniendo un gesto empático con la biodiversidad y el planeta Tierra. Tu casa. La casa y el hogar de todos.

Una de las maneras en las que Novoartess marca la diferencia es en; poner precios razonables por un trabajo lleno de cualidades y, de calidad. Si lo que compras no te cuesta nada ya que es barato; nunca le darás el valor que se merece o, igual … no se lo merece.  Mañana comprarás otra y, otra cosa. Elementos en un 70 % inútiles o que por su vida programada, acabarán en los contenedores de basura. 

Novoartes dispone de un catálogo limitado. Elementos únicos, cuya finalidad es ocupar un lugar digno. El lugar idóneo que se merecen. Una tarea ardua, en un mundo, donde lo que prima, es comprar aquello que simula nuevo y, que es vendido como tal. Con una obsolescencia programada. Eso sí; con un bonito lazo y, una campaña de marketing, por todo lo alto.

Novoartess: Un lugar donde la sostenibilidad está presente en todo lo que crea. Donde el  80 % de sus productos lleva impresa la huella del reciclado.

DEJANDO HUELLA.

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“La importancia del reciclaje”.

Quien soy, qué hago, qué pienso.

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¿Te apuntas?

Un mundo en color

“Sol en mis mañanas”.

 

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“Nube de otoño”.

“Nube de otoño”.

En esa nube de otoño, entre una neblina espesa.

En esa cortina de mar, sobre la inmensa maleza.

Está la distancia que marca la puerta.

Están el honor y franqueza; como un regalo impaciente.

Aguardando a entregarse y, a ser sorpresa.

El que rompe sentidos medidos, con muy pocas reservas.

Su vida le va pasando con dichas. Dichas de amor y entrega.

Se entregó a ella y,  lo guardó como nadie.

Como si fuese su más preciada prenda.

Como si fuese el único que recibiera; lo guardó sin abrir.

Y allí se quedó: Lleno de preguntas y respuestas.

Más tarde, se convertiría en el dilema de noches.

Sería una gran alegría, conservada en sal muera.

Se cruzaban miradas idas y, apatías en plena guerra.

El, le daría calor y recuerdos a su banal cuerpo;

Y  ella, lo volvería a dejar donde venía y, estaba.

Sobre esa nube de otoño y, con una caricia sincera.

“Nubes altas y, mi cielo debajo”.

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“Nubes altas  y mi cielo debajo”.

Cuando la luz asoma en el recuerdo; su hermano, el olvido, está presente.

Como una sombra latente y, la penumbra, de regalo.

Cuando el sol se retira y se achica disimulando, todo se va diluyendo. Pasan la muerte y la vida y, uno es como peonza, sin quererlo.

Por el Este, la esperanza, a la izquierda, el frío Norte; al Sur, un camino quebrado. El Oeste…desaparecido.

Allá, donde lo llano abunda, encontrarás el tronar de las aves, murmullos,  llantos, risas; cabriolas sin nombre concreto…sin más.

Allá donde se cruzan las incertidumbres y tus sentidos, no dan para más. Allí estarás.

Allá donde las cuestas son indivisibles ya que son solo tuyas, estarán también los badenes y pasamanos rotos. Crujiendo las maderas carcomidas y destartaladas. Viviendo  también de, sueños, como tú: Como cualquiera. Eran robustas, firmes, altaneras y locuaces.

La cordura se quebró dando paso a la amargura. Un sosiego difícil, por su yugo dolor. Un dolor disimulado y falaz; empachado de hastío placentero.

Allí donde quizás has estado; se quedaron los cerros vigilantes, entre cometidos y altaneros.

Se quedaron las nubes altas con el cielo debajo. Viviendo su vida armoniosa que ni siquiera  se esperarían: Si cabe, que Dios venga y los salve de tan duro trajín. Que como no es más que no dejará de ser para menos, puede, le espere otro fin con el paso de os siglos.

Escudriño palabras ya que, querer lo deseo. Tratando de olvidar  así el pasado y, convirtiéndome, como casi todos, en un río manso.

El pasado me  parece virtual, mientras trabajo en el presente de forma constante, para unirlo al  futuro. Simplemente porque, éste, se escribe con el presente.

Y las mis nubes estaban altas…el cielo debajo.

 

Si compras reciclado: Tienes un seguro.

Este video es de cuando estaba en pleno proceso de restauración y reciclado. Me llevó bastante tiempo ya que están cosidas  a conciencia.

El producto terminado, lo podéis ver en el pase de fotos que expondré al final de esta entrada. También os paso unas fotos de la situación en la que estaban estas sandalias.

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“Sol en mis mañanas”.

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“Sol en mis mañanas”.

Dime que guardas, espíritu transparente;

De cegadora luz cargado.

¿Cómo vistes a la rosa, de sangriento terciopelo mojado?

¿Por qué, a mí, me has desnudado?

¿Dónde has dejado el color, que aquel día, te has llevado’?

¿Qué juego, es el tuyo, en el que todos salen burlados?

¿Qué buscas en lo negro, para ponerte morado de infamias, mentiras y, cuentos gastados?

Busco tus manos en la nada.

Busco un abrigo, en tú mirar.

Busco todo y, nada encuentro.

Nunca tengo bastante y, quiero más…y más.

Ansiedad en mis noches sin sueño.

Una vida vacía y, oculta; en mi rincón apartado.

Compañía; acompañada de divinos recuerdos.

Todos, cargados de amor y, guardados con celo.

Señora sabia, que me guardas, tal vez un segundo eterno; llévame en tus alas.

Sácame de aquí.

Matar quisiera al viento, perverso.

Limpia mi espíritu sucio, de tanta caída en vano.

Secame el llanto que brota.

Que los ojos no lloren jamás.

Sígueme dando vida a este espejo.

Ese que sujeta en una esquina: Una máscara… en realidad.

“Me miró”.

 

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Me miró de lejos; creyendo adivinarme y, se equivocó.

No me pueden ver, ni adivinar.  Yo, tampoco a los demás.

Me miró y juzgó, dejando volar sus conclusiones y, quizás sin pretenderlo;

Las echó al viento.

Volaron tanto, tan alto y por todas partes…que llegaron hasta mi propio,“ Yo”.

En forma de puñales.

Dejándome llena de cicatrices y heridas abiertas.

Expuestas al agua del mar.

Quise saber quien era.

“Quise saber quién era”.

Quise saber quién era. Tanta dejadez e  incompetencia.

Con todas esas cualidades; logró dejar mi cerebro vacío de contenido durante un instante.

Nadie me pudo o, me quiso dar reseñas de él, ella, o, quien fuere y, continué mi rutina, Asimilaba los tiempos perdidos; todas las batallas que se quedan sin librar y, que continúan vivas; Día a día, hora tras hora, minuto a minuto, segundo a segundo.

Lo que pude observar, es que tenía cuatro patas, ocho orejas, seis pezuñas y, dos dientes. Su pelo, era sedoso.

Pudiera ser moreno, rubio, pelirrojo, verde, azul, violeta. Medía entre unos sesenta centímetros a dos metros cincuenta, (no vaya a ser que me quede corta).

Sabía cómo dejarte ensimismado, ensimismada, con el don de la palabra. Más  terminaba diciendo… nada. Sus palabras eran como un  simple o, complejo juego de combinaciones gramaticales.

Era como magia, prestidigitación.

Menos mal que solo logró atraparme durante unos segundos. Lo único que saqué en claro, es que era escapista…e inepto, inepta, a mi entender. Su trabajo; no lo hizo. El mío, quedó para después, ¡mucho, después!

Lo que no entiendo, es lo de las ocho orejas.

¿Para qué, tantas? ¡Si ni siquiera me escuchaba!

 

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Calderón de la Barca. “Un mundo al revés”.

 

Calderón de la Barca