Resulta difícil contar alguna historia absurda o agradable cuando el dolor, ajeno o propio, te cala el alma…, de haberla.
Pino manso roto por tormenta
En cualquiera de sus formas
Te demuestra quien manda
Y sientes la lejanía tan cerca
Pero tan cercana la desgana
Que solo deseas hacer nada
Que no te toquen un pelo
Soñar con amor transparente
Pensar en ser una crisálida
Esperar en la fe sin alma
Dejarme llevar por el arado
Que la tierra bolcada se alise
Para no ser sembrada jamás
Para que se haga un lindo prado
Donde revoloteen abejas
Donde luzcan las luciérnagas
En las noches de Agosto
Por el camino de angostura
Por la puerta del destino
Por las esquinas y baladas
Y que se den revolcones
Almas que aún están y sienten
Que yo, salvo tortura,
Por sentir no siento
Qué tanto, ¡tanto lo siento!
María Preciosa Cabral Pérez.



